Con un clima de ensueño, teniendo una temperatura de 24 grados, sin nubes, poco viento y fin de semana, era fácil predecir que todos saldrían de sus casas, que seria un fin de semana muy favorable para la transmisión del virus, así que el gobierno recordó a los ciudadanos que debíamos ser precavidos y recordar que esto no ha terminado.
Hoy salimos a comprar comida en un restaurante de comida rápida, que está funcionando perfectamente, con la única diferencia que las mesas estaban precintadas y no podían ser usadas. Dimos un par de vueltas en el auto y decidimos ir a un pueblo muy cercano en donde hay muchos árboles y viñedos para hacer un picnic. Sorprendentemente había poca gente, muy responsable la ciudadanía. Creo que es disciplina es la que hará que Alemania salga con un daño mucho menor que el de otros países europeos.
En casa se sienten tensiones, hay discusiones de pareja por tonterías que seguramente se dan por el encierro, el estrés, la imposibilidad de escapar. Con esa pequeña salida, con el sol y el viento las cosas volvieron a su cauce y esposo vuelve a sonreír. Esto es definitivamente una gran prueba para las familias.