Al final del día, mientras estamos en la rutina de antes de dormir, suelo hablar con los niños sobre cosas que normalmente no son tema de conversación porque la rutina nos absorbe y sólo estamos pendientes de canciones, peleas, comida y ropa. Así que aprovecho ese momento para intentar descubrir que les preocupa, los tiene tristes o los hace felices. Evidentemente es bastante más fácil y productiva la charla con mi hijo que con la nena, aunque a ella a veces le logro también sacar información.
Hoy le pregunté a mi hijo algo cuya respuesta me dió una de las más grandes lecciones de mi vida. Le comenté que esta pandemia sería algo que marcaría la vida de muchas personas, seguramente por mucho tiempo, que las generaciones que vinieran preguntarían por eso pues es algo muy importante. Le pregunté entonces como contaría a sus hijos o a sus nietos como vivió esta situación con 6 años, la imposibilidad de salir, en fin…
Su respuesta llena de verdad e inocencia me conmovió pues me dijo que esta época era muy difícil para muchas personas, pero para él había sido casi perfecto, pues era el momento donde más tiempo había pasado con sus papás y con su hermana, donde más habíamos jugado, nos habíamos divertido y habíamos comido delicioso. No comento nada de confinamiento, de no ver a sus amigos, de no ir al colegio, sus actividades deportivas, las compras.. Nada de eso es importante. Pará el, y seguramente para muchos niños privilegiados, estos meses que para nosotros los adultos son tan duros, serán uno de los más lindos y especiales recuerdos de su infancia. Ojalá lo veamos, lo recordemos y sepamos valorarlo.
