Se ha discutido mucho de las ventajas del trabajo remoto, desde casa, como salvador de muchas empresas en esta época de crisis. Muchas compañías, como en la que trabajamos, ya disponían de la infraestructura necesaria para esto, y el cambio fue fácil. Ahora se establece la vuelta al trabajo escalonada en donde, sin tener colegios ni guarderías abiertas, muchos no volveremos sino hasta la última fase de implementación.
El plan es que entre el 30 % en el primer tramo, se complete hasta el 50% en el segundo y al final vuelva todo a la normalidad. Yo no volveré sino hasta el último momento posible, pero me gustaría que no fuera una obligación, que siguiera primando el trabajo desde casa que evita trayectos (y con esto, contaminación), estrés, disminución de efectividad y fomenta la compatibilidad con la vida familiar, en especial si se tienen hijos.
Me gustaría que la nueva normalidad fuera un poco más casera, que hayamos aprendido algo, que hayamos podido disfrutar a nuestros niños tanto, que no queramos separarnos tanto de ellos. Me temo que desafortunadamente no será así, pero intentaré por mi parte, usar todos los medios para que este terreno ganado en favor de la familia y los hijos, no se pierda.